No todos los inversionistas son iguales. Algunos comienzan sus primeras inversiones recién entrados a los veinte años, algunos otros son jóvenes adultos comenzando a desarrollarse en una alternativa a su ingreso laboral común, algunos otros buscan invertir para tener un flujo constante de ingresos para prepararse ante una eventualidad. Algunos otros incluso, son jubilados dispuestos a considerar una inversión externa para poner a funcionar sus fondos de retiro y generar con ellos, un ingreso monetario más funcional, confiable, duradero y de mayor poder adquisitivo. Así como existen infinidad de tipos diferentes de inversionistas, hay así infinidad de inversiones diferentes.
Generalmente, cuando hablamos de inversiones comunes nos enfocamos en al menos dos pares de inversiones que forman parte del vocabulario común como referencia de producción satisfactoria, confiable y/o pueden otorgar estabilidad económica pues son probados como métodos confiables de inversión-producción. Dichos métodos básicos, por reiterar:

 

Acciones bursátiles.

El proceder de invertir una cierta cantidad de dinero en favor de una empresa que busca expandir, crear, innovar o aventurarse a nuevos paradigmas económicos dentro o fuera de su área de experticia. Durante el 2016, se llegó a ver un incremento en el valor de ciertas acciones como petróleo, materiales primos y energías. Tales empresas incluyen a Freeport-McMoran, Newmont Mining.

 

Bonos.

El dinero se usa sólo como préstamo por tiempo definido con un pago de intereses a cierto rango de incremento por año, trimestre o mes. Estos pueden ser expedidos por bancos, compañías en extensión, incluso gobiernos locales o federales para ser usados en proyectos públicos, como construir una presa o restaurar cierta parte de la ciudad.

 

Oro.

Siendo el material precioso por antonomasia, a pesar de ser considerado una inversión alternativa por ciertas clasificaciones, ha pasado a ser el símbolo de una inversión segura en cuanto se refiere a estabilidad, confiabilidad y continuidad para otorgar beneficios al inversionista ávido de ganancias.

Las así llamadas inversiones alternativas pueden despertar ciertas dudas en cuanto a confiabilidad, efectividad y productividad en general. Si bien es cierto que algunas inversiones son más volátiles y menos confiables que otras, el mercado de la actualidad se ha podido abrir en muchas cantidades y formas, pudiendo volverse más amplio y capaz de dar oportunidades de crecimientos a diferentes formas de inversión más allá de las ya mencionadas formas clásicas de inversión.

Cuando hablamos de inversiones alternativas, podemos considerar desde inversiones clásicas que no son muy tomadas en cuenta como ciertos materiales preciosos, hasta nuevas o más vanguardistas formas de establecimiento y desarrollo económico como arte, antigüedades, producciones artísticas/cinematográficas, estampillas, monedas, vinos, bienes raíces, entre otras.

Beneficios de considerar inversiones alternativas.

-Para mitigar, evitar o rodear las desventajas ofrecidas por la volatilidad de ciertos mercados bursátiles
-Para disminuir la correlación con el mercado de valores y bonos tradicionales.
-Para invertir el beneficio capital en un periodo de tiempo más largo en búsqueda de obtener una retribución mayor que en el mercado bursátil tradicional.
-Para tener un portafolio más resistente a la inflación o incrementos de impuestos totales

Algunas de ellas bajo revisión más detallada:

 

Bienes raíces.

Son la materia primigenia de las inversiones alternativas. En algunos lugares, cuando se compra un terreno o una casa en cierta ubicación geográfica favorecida, el valor intrínseco de dicho bien inmueble incrementará, ya sea porque se ha construido un nuevo inmueble o porque la mancha urbana llega a verse favorecida por la ubicación de este bien inmueble en dicha zona. Otro ejemplo es comprar un bien inmueble (casa) en un precio bajo, comúnmente debido a abandono o maltrato, y renovarlo con ciertas estrategias de reconstrucción que le darán más valor a la hora de venderla.

 

Materias primas.

Petróleo, zinc, plata, estaño, cobre son generalmente los más valuados cuando se habla de una inversión alterna en materiales primos. Esto es, materias extraídas del suelo o subsuelo y que servirán para el desarrollo industrial o de uso práctico. Otras materias primas en qué invertir incluyen productos alimenticios como azúcar, sal, café, trigo, maíz entre muchos otros.

 

Estampillas postales.

Si bien, a primera luz no parecería una opción completamente viable o lógica, tiende a ser una opción de inversión para muchos aventureros económicos.  Aun cuando una inversión en estampillas postales no tiende a ser de más del 10% del total del portafolio, represente, en algunos casos, una buena opción para tener una pequeña inversión pasiva mezclada con un pasatiempo tranquilizante. El precio original de cualquier estampilla no tiende a ser mayor que el del papel en que están impresas. Sin embargo, cuando una adquisición tiende a incrementar su valor con el paso del tiempo, puede significar una buena opción para ventas con coleccionistas o especialistas en la materia.  La así llamada Penny Black de Reino Unido, acaba de cumplir 175 años de existencia y ha sido comprada y revendida en incontables ocasiones.  Cuando se encuentra en buen estado, su valor puede oscilar entre los trescientos dólares hasta los siete o diez mil.

 

Vino.

Como muchas de las opciones en esta lista, se necesita una cierta cantidad representativa para iniciar una inversión favorable.  De igual manera, la representación monetaria se verá reflejada en la compra-venta de los artículos pasando de una compra favorable, aumentando valor con el tiempo y pudiendo conservar en buen estado las especies, la tasa de conversión compra-venta tiende a ser muy benéfica para el inversionista inteligente. Algunas de las opciones más populares son Bordeaux y Grand Cru Burgundy, cuyas presentaciones comienzan a cotizar en quinientos dólares cuando nuevas, subiendo su precio al paso de los años y con los cuidados adecuados para el buen añejamiento del mismo. Esta tiende a ser una de las alternativas de inversión mejor estudiadas pues, si bien puede obtenerse un beneficio real y considerable de la misma (de hecho, por la misma situación) el mercado está inundado de falsificadores buscando un beneficio a cambio de estafas.

 

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Invirtiendo en arte.

J. Lumbreras, creador de una serie de flujos de inversión en arte (siendo él mismo, coleccionista apasionado) sugiere que, en tiempos en que el mercado común no se encuentra muy estable, los coleccionistas tienden a inclinarse por los materiales preciosos y bienes raíces, pero también deberían considerar inversiones un poco más variadas como el arte. Cuando una obra de valor es creada (y por supuesto, valuada) se establece un precio neto que dicha obra tendrá. Cuando han pasado los años y el artista o grupo de artistas que le crearon han producido más obras aparte (y como suele pasar con artistas de valor, tienden a mejorar e incrementar el valor de sus obras) también incrementará el valor de dicha primer obra. Cuando el artista gana algún reconocimiento o incrementa su currículo también aumentará el valor de sus obras. (Valor monetario, sobra decir) Más aún, cuando el artista muere, sus obras tienden a aumentar de precio una vez más, volviendo la inversión inicial en una de mayor poder adquisitivo con el paso del tiempo.

 

Invirtiendo en monedas.

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El mercado de monedas raras, así como el fenómeno de coleccionar monedas raras ha ido en incremento durante los
últimos siete años, aseguran varios especialistas dentro de dicho fenómeno. Muchas personas han invertido en oro, cobre, bronce o plata, lo que los ha llevado hacia la inversión en monedas. Como con otros tipos de inversión, los factores que determinan su valor intrínseco son escasez, rareza, defectos/errores de fabricación únicos, calidad de conservación y antigüedad. Por ejemplo, en monedas estadounidenses, una moneda “American Eagle” no es extremadamente rara, pero una pieza de 1846 cuyo valor original era de dos dólares y cincuenta centavos, en la actualidad puede significar varios miles de dólares.

 

Antigüedades.

Si bien el principio es el mismo para esta inversión como en algunas de las anteriores (adquisición de un bien esperando que su valor incremente con el tiempo) las antigüedades son inversiones para las cuales ya ha pasado algún periodo determinado de tiempo. Es verdad también que, casi cualquier cosa podría ser llamado una “antigüedad” (solo hace falta que haya pasado determinada cantidad de tiempo sobre algún objeto) no todas las antigüedades pueden ser consideradas buena inversión ante el mundo.

No olvidemos, claro, que el objeto sin valor de un individuo puede ser el tesoro de otro individuo diferente. Cuando desechamos, por ejemplo, una lata de refresco, podríamos estar dejando fuera a una parte fundamental de la colección de algún excéntrico inversionista. Pero, dejando de lado las inversiones en colecciones poco convencionales, podremos entender que hay algunos objetos que sin duda ofrecerán una buena inversión y tasa de conversión inversión-ganancia bastante significante. Las antigüedades aumentan de valor, por supuesto, cuando han estado relacionadas con alguna figura histórica o han formado parte en algún evento trascendental, algunos incluso, aumentarán valor al pertenecer a algún periodo histórico. El costo es diferente entre un accesorio de guerra a la espada que usó Napoleón Bonaparte en Austerlitz, no cuesta lo mismo un escritorio de doscientos años que la silla en donde estuvo sentado Abraham Lincoln en algún momento, de igual manera el precio de un uniforme militar de hace veinte años no costará lo mismo que un uniforme militar de algún soldado del ejército rojo en la liberación de Rusia.

Las inversiones alternativas, como puede entender, son ampliamente variadas, ofrecen muchas más opciones de crecimiento económico y pueden significar la creación de una ganancia económica bastante considerable para el inversionista avispado y que ha aprendido bien las formas de procedencia en este mundo económico.

Después de todo, una inversión es, en realidad, cualquier proyecto en donde se confía una pequeña cantidad de dinero depositando confianza en ese proyecto esperando obtener mejores y mayores resultados que los originales invertidos. Visto de esta manera, hay una infinidad de inversiones alternativas listas a ser descubiertas por el emprendedor económico con visión y conocimientos.

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