El dinero, como entidad, ha estado presente en nuestras vidas desde siempre. Tan atrás como pueda ir la memoria (y quizás, nuestros registros históricos) siempre ha habido un sistema monetario imperante.

El concepto es simple, se toma un material de cierta escasez (al ser escaso, incrementa su valor, claro), y se manufactura una representación monetaria de tal valor, para ser intercambiado por otro valor. Aunque este sistema puede haber cambiado bases o especificaciones a través de diferentes épocas, países o economías, es el mismo sistema que se ha ido usando desde hace más de 3500 años.

Los Fenicios, uno de los pueblos más antiguos acerca de los cuales se tiene registro, inventó el intercambio monetario como un modo de resolver el modelo económico existente en la era. Antes de tal invento, los comerciantes efectuaban el “trueque”, que consiste en intercambiar un objeto de valor por otro. Es fácil reconocer que no todos los objetos tienen el mismo valor, o que el mismo objeto no tiene el mismo valor subjetivo para dos personas diferentes, por lo que también es fácil comenzar a ver el principal problema del trueque, la inequidad en el intercambio como base de conflictos en la venta.

Poco después de la invención del “dinero” (Rep. Un bien material intercambiable por servicios, materiales o alimentos) comenzó la necesidad de querer mantener tal dinero a salvo. De esta necesidad, se crearon incontables opciones para mantener dinero a salvo. Desde pequeños objetos para esconder monedas de oro, usureros y prestamistas, inversiones a escala (denominado en Latinoamérica como “tandas”) hasta la creación de bancos y sistemas financieros para salvaguardar estos bienes. Las causas son muchas, el robo de los bienes y la necesidad de disponibilidad inmediata de tal dinero se consideran como los principales impulsores de esta búsqueda de “guardar para después” dicha moneda.

Desde que existe el dinero, existe la idea de ahorro.

Ahorrar suena como una palabra extraña, lejana y (para algunos) temible. Existe en la psique popular la idea de que ahorrar sólo es para personas con ingresos altos. Esta idea dice que ejecutivos de empresas gigantes con salarios estratosféricos son los únicos que pueden y deben llevar una forma de ahorro.

El hecho de que algunos bancos ofrecen facilidades sólo a grandes cuentas de ahorros puede ser también una de las causas de este estereotipo.

En este pequeño artículo hablaremos del ahorro, sus pros y contras. Las fallas que cometemos a la hora de ahorrar, las formas más activas en las que podemos ahorrar y algunos consejos sobre cómo cambiar nuestro punto de vista para volvernos más funcionales y tener un plan de ahorro que sirva. En este artículo podrá entender que, con un par de consejos, usted puede explotar sus capacidades de ahorro al máximo.

No todas las fallas son fáciles de encontrar. Algunas fallas son tan obvias que son parte de nuestro argot popular. De cualquier manera, invitamos también a que usted analice su propio caso en particular, siempre podrá encontrar pequeñas variaciones a su plan de ahorro, con las que podrá mejorar tal plan. A continuación, abordaremos algunos de los principales errores que cometen las personas a la hora de ahorrar, después.

Abordaremos los principales planes de ahorro que se pueden recomendar cuando usted está iniciando su ahorro. No abordaremos a los bancos pues, en sí, no son un plan de ahorro, sino una institución que ofrece varios planes de ahorro. Con estos consejos pequeños, incluso usando un banco, usted podrá analizar las problemáticas básicas que se presentan con el inicio de su plan de ahorro.

Planes de Ahorro: Sus Técnicas y Sus Fallas

Las Trampas de La Percepción

Consideremos los siguientes escenarios:

A) usted tiene un ingreso de $1000.00 al mes. Sus gastos ascienden a $500, dejándole un extra de $500.

B) Usted tiene un ingreso de $9000 al mes. Sus gastos ascienden a $500, dejándole un extra de $8500.

¿En cuál de las anteriores situaciones se le presenta la mejor oportunidad para ahorrar? Es claro que la opción B) es la más útil a la hora de ahorrar más pero no es así como pensamos cuando tenemos dinero, por lo tanto, debemos analizar esta pequeña falla en favor de evitarla.

Estadísticamente, cuando una persona tiene un ingreso mayor, comienza a pensar en que puede gastar más. Comienza a considerar esto mucho, mucho más antes y con más preponderancia que cuando comienza a pensar en que puede ahorrar más. He aquí uno de las trampas lógicas que nos llevan a encaminar mal nuestro plan de ahorro. Ganar más significa poder ahorrar más, no necesariamente que deba gastar más.

Esto es comprensible, cuando se busca un trabajo mejor pagado, es por buscar un poder adquisitivo mayor, pero esto no es siempre la base de un buen ahorro. Piense, si usted gana mucho o poco, en realidad no afecta el concepto de ahorro, sólo la cantidad y la disposición que usted puede tener para ahorrar. Si su sobrante es de $500 y se ha planteado ahorrar, quizás pueda considerar ahorrar al menos $50 del total. Pero, si usted gana $9000, ¿Por qué ahorrar los mismos $50? El equilibrio ingreso-ahorro debe ser siempre proporcional a su ingreso, pero, si puede y tiene un ingreso extra, ahorre extra.

Así, existen muchas fallas en nuestra percepción a la hora de planear ahorro, ahorrar o desarrollar el plan de ahorro. A continuación, algunas de las consideradas más importantes

Crédito

Cuando usted no tiene suficiente dinero en especie para poder solventar algún gasto grande, una entidad monetaria puede ofrecer prestarle una cantidad más o menos grande de dinero para poder solventar esta necesidad, recibiendo de usted un pago constante con un pequeño interés agregado cada quincena, mes o año. Esto es crédito. En ocasiones, cuando usted abre una cuenta con un banco, ingresa a algún “club de clientes” en algún proveedor grande como supermercados, cuando ha sido comprador constante de alguna tienda (o incluso cuando va caminando por la calle) dichas entidades económicas le ofrecerán una tarjeta. Con esta tarjeta usted puede comprar cosas para pagarlas después, en pequeños pagos o a contado. Esto también es crédito.

En teoría, el crédito es bueno, pues hace moverse y crecer la economía de una nación, incrementa su poder adquisitivo y le abre a usted a nuevas opciones económicas más accesibles para su flujo de ingresos. SIN EMBARGO. Esta es una de las trampas más comunes en las que caer cuando no se tiene cuidado. Crédito ha sido en muchas (si no la mayoría) de las historias de falla económica.

La historia es simple, un individuo considera que el crédito es la forma de salir de sus deudas, toma alguna de sus variantes como herramienta buscando equilibrar entre lo que ahora “tiene” y lo que debe, el crédito establecido pide ciertos intereses y el cálculo del individuo falla, lo que puede pagar es mucho menor de lo que le están pidiendo como pago para liquidar el crédito mensualmente, el crédito se vuelve una deuda más.

Sobrecompra

A nadie le gusta comprar con un presupuesto limitado. Todos queremos darnos un pequeño gusto cuando hacemos compras, pero en esta instancia es donde yace una de las trampas más inocentes y, (por lo tanto) una de las más peligrosas. Al comprar, buscamos obtener algo que queremos, necesitamos o creemos necesitar. En incontables casos, personas sin alguna restricción o disciplina a la hora de comprar, terminan comprando más de lo que podían comprar esa semana/quincena/mes quitando dinero de alguna otra instancia de su vida en donde iba a necesitarlo o, peor aún, terminan pagando estas sobrecompras con crédito que no podrán pagar en primera instancia.

La falacia del futuro

“El mañana es ese mundo hermoso donde todo se hace, todo se cumple y todos iniciamos nuestros proyectos.” Tal frase encierra cierta sentencia sobre todo aquel con un plan de ahorro. Gran parte de las personas que ahorran, coinciden en el mismo arrepentimiento; les gustaría haber comenzado a ahorrar antes. Y es que, ¿Por qué no? Como ya hemos mencionado, el ahorro no es una cuestión de personas con grandes ingresos, sino de personas con gran disciplina. Muchas personas esperan tener un mejor trabajo o tener más ingresos para comenzar a ahorrar. Algunos consideran el entrar a los 40 años como su indicación de partida. Esta es una de las grandes trampas

Falta de costumbre

El ahorro, como hemos ya dicho, es más una disciplina que un lujo. Todos, en teoría, pueden ahorrar. Sea $1, $100 o $1000, la cantidad en sí, no importa. La cantidad del ahorro no importa pues, así como disciplina, el ahorro muestra sus resultados después de que la constancia de los años ha sido aplicada. Una moneda puede no verse muy significante en este momento, pero si continúa ahorrando siempre, esa pequeña “insignificancia” multiplicada, se volverá parte de algo mucho mayor después de cierto tiempo.

Colecciones

Han pasado ya los años en que los coleccionistas gastaban años de sus vidas para completar cierta colección que, (pensaban) les iba a retribuir con ganancias toda su inversión. Es incontable la cantidad de colecciones que prometen tener este efecto de “inversión”, pero, como se ha podido ver durante todo el siglo pasado, las colecciones tienden a bajar de precio y no representar una ayuda real cuando, ya completas, se venden a un precio mucho menor.

Técnicas de ahorro

Establecer una meta de ahorro real

Existen varias opciones para cuando usted quiere tener un sistema de ahorros. Algunas personas ahorran el 10%, algunas el 25%, otras el 50%. Cada sistema tiene sus propias ventajas y desventajas, la elección de qué sistema es el mejor para usted, depende en realidad de su propia elección. Es común ver personas abandonar su plan de ahorros después de ver que no pueden cubrir su cuota mensual (semanal, quincenal, etc.) de ahorro.

Respecto a bancos

Si piensa usar una cuenta de banco para controlar sus ahorros, analice bien qué tipo de cuenta es útil para usted. La cantidad de tipos de cuenta, formas, variables y disponibilidades son casi infinitas. Cada institución bancaria le ofrecerá sus propios beneficios. No todas las cuentas de ahorro son iguales. No todas las cuentas son para usted.

Pasatiempos

Salir a comer, comprar un nuevo videojuego, ir al cine. Todas son distracciones que sirven para disfrutar un poco más de la vida. Pero, y esto es muy importante, cuando un individuo está planeando ahorrar, debe tener en cuenta que algunos gustos/lujos pueden (y deberían) sacrificarse ante el plan a futuro. Si bien no se recomienda eliminar pasatiempos, se puede alternar entre pasatiempos, puede usted omitir algunos o incluso puede implementar algunos pasatiempos menos costosos/gratis entre los que ya significan algún gasto, pues esto le ayudará a no detener su entretenimiento y poder seguir ahorrando en el proceso.

Improvistos

Nunca puede estar listo para un evento de emergencia. Claro está, esto afectará su ahorro si no está preparado. El dinero ahorrado para viaje usado para una operación, el dinero ahorrado para una fiesta usado en un pago de banco. Este tipo de situaciones siempre llegan en algún momento, aunque no puede estar preparado para lo desconocido, debe tener en mente esto pues, una vez que usted tiene una emergencia y necesita usar una parte de su dinero ahorrado, es consciente que esto es parte del proceso Y NO SE DETENDRÁ su ahorro. Es trágica la cantidad de personas que, después de un altibajo como los que acabamos de mencionar, deciden detener sus ahorros a causa de la desesperanza que traen tales emergencias.

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